Hablemos del suicidio en Medellín: Socialización de cifras y acciones en salud mental

Contexto / cifras

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo cerca de 800.000 personas se suicidan cada año.

 

Intentos de suicidio

En 2019, por cada persona que se suicidó 15 lo había intentado.

Durante 2019, en Medellín se registraron 97 intentos de suicidio por cada 100.000 habitantes.

En 2019, se presentaron 2.477 intentos de suicidio, de los cuales 1.627, es decir el 66 % de los casos fueron en mujeres y 850, lo que equivale al 34 %, en hombres.

Por cada dos mujeres que lo intentan se registra un intento en hombres.

El 40 % de los casos de intento de suicidio fue en jóvenes de 18 a 28 años, situación afectada por el tamaño de la población de este curso de vida.

La tasa más alta se registró en adolescentes de 11 a 17 años.

Suicidios

En 2019, se registraron 170 casos, 34 (20 %) en mujeres y 136 (80 %) en hombres. Por cada cuatro hombres con suicidio consumado, lo hizo una mujer.

El 48.8 % de estos casos se presentó en adultos de 29 a 59 años.

La tasa más alta se reportó en jóvenes de 18 a 28 años, población económicamente productiva y en desarrollo de proyectos educativos.

 

Recomendaciones OMS

Para medios

Qué no hacer:

Las estadísticas deberán interpretarse cuidadosa y correctamente.

Deberán usarse fuentes auténticas y confiables.

Los comentarios espontáneos deberán manejarse con cuidado.

Las generalizaciones basadas en cifras pequeñas requieren particular atención.

Las expresiones como “epidemia de suicidios” y “el lugar con mayor tasa de suicidios en el mundo” deberán evitarse.

El cubrimiento sensacionalista deberá evitarse, particularmente cuando involucra a una celebridad. Este deberá minimizarse hasta donde sea posible.

Cualquier problema mental que la celebridad pueda haber tenido deberá reconocerse.

Las fotografías de la víctima, del método empleado y la escena del suicidio deben evitarse.

Evite aportar información detallada sobre el lugar del suicidio.

Los titulares en primera página nunca son la ubicación ideal para informar sobre un suicidio. En el titular evite el uso de la palabra “suicidio”, así como la exposición del método o el lugar.

Deberán evitarse las descripciones detalladas del método usado y cómo lo obtuvo la víctima.

No publique notas suicidas en ninguna de sus modalidades (papel, mensajes de texto, redes sociales o correo electrónico).

No deberá informarse acerca del suicidio como algo inexplicable. El suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho, es multifactorial.

Evite las repeticiones injustificadas de noticias sobre suicidios.

El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen o abuso sexual.

Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida.

Qué hacer:

Los informes deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y sufrimiento psicológico.

Es positivo incluir la lista de servicios de salud mental y líneas telefónicas de ayuda y dar a conocer las señales de advertencia del comportamiento suicida para rodear a las personas en riesgo y ayudarlas.

Resalte las alternativas al suicidio, ya sea mediante información genérica o mediante historias de personas sobre cómo afrontar las circunstancias adversas.

Para las personas y la comunidad:

Signos de alerta:

Presencia de pensamientos o planes de autolesión -en el último mes- o acto de autolesión en el último año.

Alteraciones en su comportamiento (cambios repentinos de humor).

Desaliento, dudas, incredulidad y desesperanza.

Reacciones con violencia extrema.

Conducta poco comunicativa (habla poco).

Aislamiento social y desánimo.

Ánimo triste.

Expresar ideas de muerte.

¿Qué hacer o qué decir en caso de identificar una persona en riesgo?

Tomarse un minuto para escuchar a alguien y ayudarle puede cambiar el curso de su vida.

Acercarse a las personas que lo necesitan y animarlas a conversar sobre sus preocupaciones.

Ofrecer unas palabras de apoyo y escuchar sin juzgar puede hacer la diferencia.

Identificar los signos de alerta oportunamente.

No dejarlos solos, acompañarlos.

Acudir a un servicio de urgencias.

En caso de que estén presentes acudir al prestador de servicios de salud más cercano para recibir ayuda.

En caso de riesgo de intento de suicidio llamar al 123.

 

Factores protectores:

Apoyo de la familia, amigos y otras personas importantes.

Creencias religiosas, culturales y étnicas.

Participación en la comunidad.

Vida social satisfactoria.

Integración social.

Uso constructivo del tiempo libre, etc.

Acceso a servicios y asistencia de salud mental.

Mitos sobre el suicidio

Mito 1: Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño, sólo quieren llamar la atención.

FALSO. Todas las amenazas de daño a sí mismo se deben tomar en serio.

Mito 2: El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia.

FALSO. Muchas personas dan algún tipo de indicación verbal o señales en su conducta acerca de sus intenciones de hacerse daño.

Mito 3: Los suicidas “de verdad” quieren morir o están resueltos a matarse.

FALSO. La mayoría de las personas con ideas suicidas comunican sus pensamientos por lo menos a una persona, llaman a una línea telefónica de crisis o al médico, lo cual es prueba de ambivalencia, no de intención irrevocable de matarse.

Mito 4: Cuando una persona da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio está fuera de peligro.

FALSO. Uno de los momentos más peligrosos es inmediatamente después de la crisis o cuando la persona está en el hospital después de un intento de suicidio. La semana después del alta es cuando la persona está particularmente frágil y en peligro de hacerse daño.

Mito 5: El suicidio es siempre hereditario.

FALSO. No todo suicidio se puede relacionar con la herencia. Sin embargo, el historial familiar de suicidio es un factor de riesgo importante de comportamiento suicida, particularmente en familias en que la depresión es común.

Mito 6: Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental.

FALSO. Los comportamientos suicidas se han asociado con depresión, abuso de sustancias, esquizofrenia y otros trastornos mentales, además de comportamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociación no se debe sobrestimar. Hay casos en que no había ningún trastorno mental evidente.

Mito 7: El suicidio sólo le ocurre a “otros tipos de personas”, no a nosotros.

FALSO. El suicidio le ocurre a todo tipo de personas y se encuentra en todo tipo de familias y sistemas sociales.

Mito 8: Una vez que una persona ha intentado suicidarse, nunca volverá a intentarlo otra vez.

FALSO. De hecho, los intentos de suicidio son un pronóstico fundamental de suicidio.

Mito 9: Los niños no se suicidan porque no entienden la finalidad de la muerte y son intelectualmente incapaces de suicidarse.

FALSO. Aunque es poco común, los niños sí se suicidan y cualquier gesto, a cualquier edad, se debe tomar en serio.

Mito 10: El suicidio es de personas cobardes o de personas valientes.

FALSO. Las personas que mueren a causa del suicidio sufren profundamente y es a partir de este padecimiento que consideran la muerte como una solución a su situación vital, no se trata de valentía o cobardía.

Fuentes

Pérez Lucas, M. and Galindo Bonilla, E. (2018). Guía de información responsable sobre suicidio y medidas de comunicación en Castilla – La Mancha. 1st ed. Castilla – La Mancha, pp.6, 7, 8.

Organización Mundial de la Salud, D. (2000). Prevención del suicidio, un instrumento para profesionales de los medios de comunicación. 1st ed. Ginebra: OMS, pp.9, 10, 11.

Acosta Artiles FJ, Rodríguez Rodríguez-Caro CJ, Cejas Méndez MR. Noticias sobre suicidio en los medios de comunicación. Recomendaciones de la OMS. Rev Esp Salud Pública 2017; 91: 24 de octubre 2017.