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Fue el tramo más corto, pero el más complicado: Alvaro De Marichalar

El navegante español que ha recorrido más de 6 mil kilómetros por  los mares del mundo a bordo de una moto acuática, salió de Cartagena hacia Puerto Velero como parte de su travesía para conmemorar el Quinto Centenario del Descubrimiento Europeo de Florida y el Océano Pacífico

El navegante oriundo de Navarra, España, Alvaro De Marichalar, es descendiente de Don Francisco Miguel De Marichalar, Gobernador de Panamá en 1671. De ahí su inquietud por recrear el recorrido que hiciera su antepasado hacia ese país y de otros osados exploradores como  Juan Ponce De León quien se arriesgó y navegó de Puerto Rico a la Florida para descubrirla, o como Vasco Núñez De Balboa quien descubrió el Océano Pacífico.

Está conmemorando el Quinto Centenario del Descubrimiento -europeo- de Florida y del Océano Pacífico y para ello navegó de Puerto Rico a Florida y de allí partió hacia Panamá pasando por México y Cuba. Esto supuso navegar sin ver tierra y en riguroso solitario 19 horas en total. Tras Panamá, prosiguió rumbo a Colombia para rendir homenaje a Blas de Lezo en Cartagena de Indias, con ocasión del 325 aniversario de su nacimiento.

Y de Cartagena salió el sábado 12 de diciembre por la tarde hacia Puerto Velero (Atlántico) donde haría una escala para proseguir hacia Puerto Rico. Pero según sus palabras, fue la etapa de la expedición más corta de todas y sin embargo la más complicada. “Uno no sabe cuándo el mar te va a dejar pasar o no, y el que pases depende de las circunstancias y del mar. Por eso no he tenido hoy mucha suerte, me demoré más de lo previsto y el problema fue el fallo en el sistema de repostaje que no funcionó y entró un poco de agua en el depósito”, explicó tras un retraso de 3 horas para llegar su meta.

Con humildad reconoció que a pesar de sus 33 años de experiencia como navegante, se confió demasiado en el GPS y no estudió como debía la carta de navegación. “El problema es que nos acostumbramos a los aparatos electrónicos y no navegamos a la antigua estudiando el mapa. El fallo es mío porque no preví que el aparato se podía estropear. Estoy enfadado porque me relajé. El mar no perdona, no le puedes dar chance de que te coja mal parado porque te lleva. Es un combate a muerte, por eso debes estar muy preparado. La distancia eran 55 millas y a veces hago etapas de 200 ó 300 millas. Ese sí hubiera sido un problema. Pero todos los días se aprende”, agregó.

De Marichalar navega solo y lleva siempre un galón de agua, frutos secos y aparatos para la comunicación sobre todo una radio de banda marina, sistema de localización de emergencia -que sirve si alguien le escucha-, bengalas para señales de salvamento y teléfono vía satélite por si acaso. Tiene 327 horas de motor, 6.000 kms recorridos y 12 Records Guiness.

Según dice, no hay una meta final. “La mar es como la vida. Los que navegamos lo hacemos porque nos gusta. Te da tanto; te da mucha realidad. Te da el mensaje de que tú en esta vida estás de paso y que es mejor hacer el bien, buscar el equilibrio y lo armónico. Hay que dejar una huella positiva y hacer cosas positivas en conjunción con lo creado por Dios”.

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El mar, un basurero

Álvaro lamentó el tener que ver con sus ojos cómo el mar ahora mismo es un basurero. “El planeta tiene a seres humanos que hemos llegado invitados y de repente sacamos todos los recursos naturales, sobre todo el petróleo, y usamos sólo una parte de él. Luego arrojamos el resto al mar, en derivados como los plásticos, contaminándolo. En la mitad del Pacífico hay una isla de puro plástico que se comen las ballenas y los peces y nosotros nos comemos esa basura al ingerir dichos peces. Arrojamos baterías al mar que duran en descomponerse dos siglos y la gente lo sigue haciendo”.

“Por ejemplo, Gibraltar tira toda su basura sin procesar diariamente al Mar Mediterráneo. Israel tira toda su basura sin depurar también al Mediterráneo. Soy testigo de vertidos tóxicos desde hace 30 años. Voy con una cámara grabando y denunciando. Es algo escandaloso que como nadie lo ve, nadie lo siente y muy pocos lo denuncian. Hay organizaciones como Greenpeace o Sea Shepherd que hacen lo que pueden pero los intereses económicos se imponen arrasando, violando nuestra casa, traicionando la creación de Dios y siendo poco inteligentes porque todo lo que tiramos se nos devuelve a través de la alimentación y el aire que respiramos. Por eso navego, porque además de sentirme libre veo realmente lo que sucede con el planeta”.

Pero, ¿qué es lo que realmente impulsa a este español de 53 años a navegar en solitario en su moto acuática?

“El impulso es vivir una experiencia única aunque caiga la noche, tengas olas muy fuertes y te caigas. El mar es peligroso pero es un sitio muy bonito, muy íntimo, muy misterioso. Cuando navegas estás sobrevolando fondos imaginarios. No sabemos nada de lo que ocurre en el 72 por ciento del planeta que es el fondo del mar. Sólo conocemos el 3 por ciento que ha sido estudiado”, señala.

“El mar esconde todo tipo de misterios. Las montañas más grandes del mundo están en el fondo del mar. Las fosas más grandes de 8 y 11 mil metros están debajo del mar; no están descubiertas ni la mitad de las especies. Comencé a navegar porque no pude volar debido a un accidente que atrofió uno de mis dedos y tuve que dejar mi carrera. Entonces navegar para mí es volar. Siento libertad y me encuentro con la realidad de sentir lo que somos: nada. Me motiva mandar mensajes a los demás del realismo, del respeto al mar, de la conservación del planeta y la naturaleza y la lucha por hacer realidad tus sueños. Te juegas la vida por mandar un mensaje”.

De Marichalar ya escribió un libro que se llama ‘Rumbo al horizonte azul’ sobre la travesía más larga que hizo de Roma a Nueva York, pero asegura que una de sus metas es escribir uno por cada travesía que sería alrededor de 40 libros. “De hecho tengo escrita una bitácora que cuando tenga tiempo la convertiré en libros. Es la única manera que trascienda el mensaje que quiero dar, además de los documentales que hago para National Geographic y la BBC. Pero lo escrito permanece. Es más difícil escribir un libro que hacer una película. Demanda tiempo y hay que hacerlo bien, pero me dedicaré”.

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Momentos críticos en la catedral de Dios

“Cuando voy al mar es como ir a la catedral porque veo a Dios allí, muy cerca”  dice De Marichalar y prosigue: “en el mar siento todas las iglesias y mezquitas posibles porque allí veo verdaderamente al Creador y su creación. Al Creador lo puede ver todo el mundo si quiere; pero en el mar no tienes duda porque ves tan directa la fuerza de la creación, tan real”.

Asegura que cada día hay un momento crítico mientras navega porque siempre teme por su vida. Entre los momentos más difíciles que ha vivido está el que experimentó el 15 de mayo en pleno Oceáno Atlántico porque una ola enorme lo tumbó de la moto. Iba con un barco de apoyo pero navegaba a 30 millas detrás que para llegar hasta él demoraba 4 horas.

En la travesía de Honk Kong a Tokio tuvo un problema antes de llegar a Taiwan; era una etapa de 310 millas sin costa con poco combustible. Y en 2003 de París a Londres durante el último tramo de Dover a la desembocadura del Támesis navegó con condiciones de mar muy extremas: 3 grados bajo cero, 100 kms de viento, olas de 9 metros y mar blanca llena de espuma. “Si bien es cierto que las motos de agua tienen una relación de peso-potencia muy elevada que resiste casi todo y son como un corcho que flota bien y reacciona, si te caes, tienes que nadar para recuperarla cuando la arrastra el mar o el viento. Por eso voy sin chaleco para poder nadar y cogerla”.

Colombia y el Galeón San José

De Marichalar ya ha anotado en su bitácora todo lo que ha vivido desde que salió a Panamá rumbo a Colombia. Bajó por el río Magdalena y quedó fascinado con Mompóx. “Es un país entrañable, rico, con gente emprendedora y de un paisaje y una riqueza natural impresionante y con una historia muy vinculada a España”.

Con respecto al tema sobre el descubrimiento del Galeón San José aseguró que no se trata de la famosa embarcación por lo que se ha encontrado en él. “Creo que es otro galeón que venía del Perú. Es español y debería ser compartido con los herederos de España que son los colombianos. Los reyes católicos antes de la conquista nombraron a los indígenas súbditos de la corona con igualdad de derechos lo que significa que eran un español más. Hubo abusos sí, pero fueron los ingleses y los holandeses los que iniciaron una campaña negra en contra de España que se llama la ‘leyenda negra’, exagerando dichos abusos. España tiene un vínculo de sangre con Iberoamérica. Por eso acogemos a todos los inmigrantes que llegan a nuestro país. Y cuando llegas de España a Iberoamérica, te sientes como en casa. De ahí que los españoles y portugueses lleguen con respeto a su propia casa no con ínfulas de europeos. Tú ves las construcciones hechas por los españoles en Cartagena, Cuba y Puerto Rico y te das cuenta de que fueron hechas para que duraran toda la vida porque estaban en casa”.

Nidia Medina Dávila

Prensa Marina Puerto Velero