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En su adiós, Calixto Ochoa no se ha ido del todo…

Con esta frase un paisano de Calixto Antonio Ochoa Campo, dio a conocer el momento que se vivía en ese pueblo donde la música sonaba por todas partes y solamente en la legendaria iglesia estaban pidiendo por su eterno descanso y diciendo palabras de exaltación al hombre que nunca se cansó de dar alegrías cantadas al pueblo colombiano.

Valencia de Jesús despidió como lo merecía el hijo de Cesar Salomón y María Jesús y el hombre que dibujó su propia historia en la canción ‘La escuela del poder’.

Desde la hora de la muerte de Calixto Ochoa hasta cuando fue sepultado en Valencia de Jesús trascurrieron más de 55 horas donde se pudo notar en Sincelejo y los pueblos que recorrió hasta llegar a Valledupar la más grande solidaridad, el agradecimiento eterno y tantas lágrimas que enmarcaban sus famosos sabanales donde los lirios rojos estaban marchitos.

Entrega del Acuerdo por parte de Efraín Quintero a Dulzaide Bermúdez, esposa de Calixto Ochoa.

El vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Efraín Quintero Molina al tomar la palabra en el acto de despedida manifestó que “Su universo creativo  fue maravilloso permitió que su bondad, su humildad llegara a tocar los resortes del alma provinciana, la de los oprimidos, los olvidados por el estado, los humillados por el materialismo, los que sufren pero producen verdaderas odas de amor en sus momentos de angustia. Calixto demostró como Rey Vallenato su talento, combinó sus vivencias sabaneras, pero nunca olvidó la nota musical de su ancestro valenciano. Un verdadero juglar, un  genio que cosechara triunfos para ponerlos al servicio de la causa de la gente humilde”.

Seguidamente añadió. “Calixto, cumpliste la tarea y sea esta la oportunidad para que esa cartilla que nos dejas sirva para proteger y conservar nuestra maltratada expresión folclórica. La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata está en pie de lucha por defender nuestra autenticidad.

Mil gracias por lo que hiciste, que hermosa lección de humildad, de sapiencia nos dejaste en el corazón de todos nosotros. Adiós, Calixto”.

Por su parte Rolando Ochoa al tomar la palabra agradeció el acompañamiento y solidaridad en estas horas tristes. De igual manera pidió aplausos para su papá, el hombre que tuvo la mayor riqueza en su corazón y en sus canciones.

“Sus enseñanzas de siempre las seguiré sacando adelante y llevando su música por todas partes. Mi papá era un hombre bueno, y como decía Diomedes, los hombres buenos del cielo nos miran todas los días”, expresó Rolando Ochoa.

Después interpretó la canción que identifica a su padre de pies a cabeza: ‘La escuela del poder’. También un nieto de Calixto interpretó la canción ‘La plata’.

Al finalizar la ceremonia su féretro fue acompañado por una multitud al campo santo, pero hizo una parada obligada en la casa de sus padres donde vivió muchos años. Allí había un pendón que decía: “Calixto Ochoa, siempre lo recordaremos. Fue, es y será siempre nuestro orgullo”.

En el recorrido se iban entonando a capela canciones de su autoría como ‘Los sabanales’ y ‘Lirio rojo’. Fue un concierto de lágrimas y dolor para el hombre que supo en vida que su obra era inmortal y él, todo un GENIO.

By: JUAN RINCÓN VANEGAS