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Como las tropas inglesas que entre agosto de 1762 y julio de 1763 hicieron suyas las calles empedradas de La Habana, el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camila, duquesa de Cornualles, pasearon este lunes por el casco histórico de la ciudad en un recorrido salpicado de historia y música.

El recorrido por La Habana Vieja, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, abrió la agenda para esta jornada del heredero de la corona británica y su esposa, los primeros miembros de la familia real británica que visitan Cuba y cuya presencia ha generado una gran expectación.

Con traje claro él y un vestido plisado azul celeste la duquesa de Cornualles, la pareja paseó durante más de una hora por las centenarias callejas en compañía del historiador de la ciudad, Eusebio Leal, el principal valedor de la restauración y conservación del patrimonio histórico habanero y sus deteriorados inmuebles.

Los coloridos edificios, la música callejera y los escolares de uniforme asomados a los balcones arrancaron sonrisas a Carlos y Camila, quien no dudó en abrir una sombrilla blanca durante el paseo para protegerse del afilado sol caribeño.

La Habana, que este año cumple 500 años de haber sido fundada por los españoles, fue tomada por tropas inglesas durante once meses entre 1762 y 1763, durante la Guerra de los Siete Años, una ocupación dura pero que no escapó al choteo criollo: los habaneros se referían a los soldados ingleses como «los mameyes» por sus rojos uniformes, del mismo tono que esa fruta tropical.

Precisamente en el enclave fundacional de La Habana, el Templete, a un costado de la Plaza de Armas, comenzó el recorrido de la pareja real, que también conoció la Plaza Vieja y otros puntos de interés del casco histórico, en medio de un gran despliegue de seguridad y ante la mirada atónita de numerosos turistas.

Junto al Colegio San Jerónimo el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles desvelaron una estatua del escritor británico William Shakespeare, aunque quizá el momento más especial del recorrido fue la parada en la Basílica menor de San Francisco de Asís, que las tropas inglesas eligieron para celebrar sus cultos protestantes.

Carlos y Camila escucharon con atención el relato sobre la historia del lugar y después disfrutaron de un breve concierto de la Camerata Romeu, una orquesta de cámara integrada solo por mujeres fundada y dirigida por Zenaida Romeu.

Para el resto de la jornada, entre otras actividades, la pareja tiene previsto un encuentro con «cuentapropistas», los emprendedores del incipiente sector privado cubano surgido en la última década al amparo de las reformas económicas impulsadas durante la Presidencia de Raúl Castro (2008-2018).

A última hora de la tarde tendrá lugar en el Palacio de la Revolución, sede del Gobierno, el recibimiento oficial de los visitantes por parte del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, seguido por una reunión y una cena de gala.

Díaz-Canel, a quien el menor de los Castro traspasó la jefatura del Estado en abril del año pasado, dio esta mañana la bienvenida a Carlos y Camila a través de un mensaje de Twitter en el que el mandatario destacó que la visita de la pareja real expresa «el buen estado» de las relaciones bilaterales.

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