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Después de diez años regresa a competir William Castilla en Valledupar

El árbol genealógico de la dinastía Castilla llegó a Barranquilla y uno de los hijos de este árbol prolifico recae en la humanidad del acordeonero profesional Willman Castilla. Es sabido que en las regiones de La Guajira y del Cesar, esta familia normalmente se ha caracterizado por interpretar la caja y algunos la guacharaca. De esa eximia familia han salido grandes profesionales en la caja, como su precursor el gran patriarca Cirino Castilla que murió tocando caja en un festival, Rodolfo, Tito y Danny Castilla. Todos ellos se metieron de lleno a conocer a este membranófono (caja), que representa a la cultura africana, aunque algunos historiadores dicen que los tambores siempre estuvieron en manos de los indios Chimila, Arhuacos y Tupes, en las épocas precoloniales. Los Chimilas utilizaban la caja de dos parches, que pasó por varias variaciones para llegar a ser la que el hoy. Toda esta historia se la sabe Wilman Castilla, pero él desde que vio el acordeón dijo desde muy niño; “eso es lo que yo quiero ser, acordeonero”.

Usted nació en Barranquilla pero con fuertes raíces vallenatas, ¿Por eso ama tanto este folclor y por qué rompió el parámetro de no ser percusiónista?

Yo nací hace treinta años aquí en Barranquilla y tengo raíces vallenatas por parte de mi padre, pero a mi ciudad la amo con toda el alma. Toda la familia Castilla ha dejado un legado en este folclor y las nuevas generaciones han venido evolucionando. Ahora no solo hay cajeros, también hay guacharaqueros, cantantes y yo soy el acordeonero de la familia.

Hubo un consenso en la familia pata que usted participara, ¿No es mucha presión?

Cada festival tiene su presión, pero en la familia pensamos aprovechar que este año se le hace un homenaje a la dinastía López y que para nosotros sería bueno que hubiera un rey y que fuera en el acordeón. Aunque yo también comencé tocando la caja, pero mi tío Tito me hizo la sugerencia que cambiara y tocara el acordeón, él me hizo los contactos para estudiar en la academia del Turco Gil en Valledupar y ahí comencé allá a capacitarme.  Me iba en todas las vacaciones del colegio a Valledupar a estudiar en esa academia.  Todo esto fue desde los once años, pero al no vivir en el Valle, no me permitió estar de lleno en la agrupación “Los niños del Vallenato”, por eso solo estuve en tres presentaciones con ellos.

Ya con esa experiencia comenzó a sobresalir en el arte de tocar acordeón y hasta fue finalista hace diez años, pero usted desapareció de la palestra musical, ¿Qué fue lo qué pasó?

Yo concursaba en varios festivales, fui rey vallenato aquí en Barranquilla por la escuela “Talentos del Futuro”, también fui rey en Tenerife Magdalena, rey en Plato Magdalena, finalista en Santa Marta, todo esto en mi época juvenil.  Después participé hace diez años en la categoría aficionada y llegué a la gran final en Valledupar. Ahí hice un alto en el camino, pero con la música pero no dejé atrás. Prioricé mis estudios y me gradué de Ingeniero Mecánico de la Universidad del Norte, carrera que me absorbía demasiado tiempo por lo difícil de mi de los estudios, después me casé y tuve un hijo, pero en mi cabeza siempre venía con esa pasión que me quemaba por dentro. Por es el año pasado comencé de nuevo a competir, esta vez en la categoría profesional.

Esto fue una necesidad de sentirme bien conmigo mismo. Me sentí feliz cuando me comenzaron a reconocer y me preguntaban del porque me había ido y yo le explicaba mis motivos, pero ahora más maduro y mejor preparado ahora si, de aquí no me saca nadie. Este año viendo que el año pasado me fue bien hubo reunión con toda la familia y se tomó la decisión de volver a participar en este y otros festivales. Se consultó con los juglares de la familia y todos ellos al unísono me apoya en esta causa.

By: Alexander Lewis Delgado