Maratónica diría yo. Así resultan las propuestas e ideas que surgen en el recién instalado Congreso de la República. Denotan un afán por correr y conseguir resultados de manera inmediata, con miras en las elecciones locales que tendrán lugar en octubre de 2019, no lo dudo. Así que se propone ampliar el periodo actual de elegidos en cargos y corporaciones populares actuales hasta el 2022. Sin palabras.

Pero qué significa, cuál es la justificación y peor aún, qué se encierra detrás de dichas propuestas tan indecorosas? Una de las excusas, perdón, razones, es que toca igualar el mandato Presidencia – gobernaciones – alcaldías. Y es que luego ¿las alcaldías no son autónomas?, por lo menos el Artículo 1º de la Ley 136 de 1994 dice, “El municipio es la entidad territorial fundamental de la división político administrativa del Estado, con autonomía política, fiscal y administrativa…”.

Otro de los motivos sería el “ahorrar” costos de dos elecciones en tiempos diferentes, y que al hacerlas simultáneamente se estaría eliminando el valor de una de las elecciones. Entonces surge la necesidad de analizar por qué cuesta lo que cuesta una elección. Encontramos varios ítems como son reposición de votos (20%); llevar el material electoral a cada rincón de Colombia, obvio tiene un valor, al igual que las tarjetas impresas para cada elección. Entonces me pregunto si pensarán colocar el tarjetón de alcaldía en el respaldo de la de presidencia, para ahorrar papel y ahorrar peso al momento de trasportarlo. Si la respuesta es no, entonces no llevamos ahorrado un peso hasta ahora, la divulgación y el manejo de la información respecto a los resultados cuesta. ¿Será que manejar y divulgar más información lo hará las empresas por el mismo valor o costará más? Porque si bien es cierto que hay algunos gastos que se podrán ahorrar no es cierto que se ahorre todo, ni siquiera la mayoría del dinero como quieren hacer ver.

Fuente de datos  Revista semana

Por otro lado me pregunto, qué significará esta nueva carga para los jurados de mesa, quienes tienen la función de realizar el preconteo. O la carga para las comisiones escrutadoras y cuánto duraría un escrutinio si juntamos todas las elecciones en una única jornada. ¿No les parece demasiado? ¿Será acaso que no tienen idea de cómo funciona el debate electoral?

Y lo que al parecer no entienden, o lo entienden demasiado bien, es que se podría estar mercantilizando la elección popular más importante: la de Presidencia de la República. Dicen querer acabar con las mafias electorales pero meten la elección presidencial con la de entes territoriales, siendo esta la elección con más riesgo para la democracia.

Y a esto debemos verle el otro brazo a tan lindas propuestas, es decir, las listas cerradas a corporaciones públicas, para las cuales proponen “hacer una elección primaria para escoger el orden de listas”. O sea, quitamos una elección popular, y la pegamos a otra “por costos” pero nos inventamos otra nueva para resolver el problema que se nos crea con esta medida, ¿y la nueva elección o elecciones primarias no tendrán costo?

Otros de los importantísimos y ejemplares pilares para la propuesta electoral es el fortalecimiento de los partidos políticos. Señores congresistas, los partidos se fortalecen trabajando, demostrando capacidades, pensamientos, ideologías. Así, demostrándolas. Los partidos no se fortalecen manipulando las normas y las leyes para obligar al pueblo a escoger donde realmente no hay opciones.

Por último y sin desmeritar el hecho que muy seguramente sea necesaria una Corte Electoral, se habla de esta como una entidad despolitizada, ¿alguien conoce alguna entidad estatal que cumpla tal requisito?

De la prisa no queda si no el cansancio y más aun cuando se corre hacia atrás.

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