Chernobyl: uno de los últimos bastiones del caballo salvaje de las estepas

En una extensión de 2.600 kilómetros cuadrados entre Ucrania y Bielorrusia, poco más que la extensión total de Santa Marta, se ubica la zona de exclusión de Chernobyl. Allí está restringido cualquier tipo de actividad humana por el peligro de la radiación ocasionada por el accidente nuclear de 1986. La ausencia humana ha permitido que este sitio se convierta en santuario para la vida silvestre de la Europa Oriental y en uno de los últimos reductos de caballos no domesticados.

El caballo salvaje mongol es nativo de Asia Central. Hoy día se encuentran pequeñas poblaciones en China y Mongolia. Fue introducido en Chernobyl en 2004 con 36 ejemplares. Para 2008 la población se había casi duplicado, dando esperanza a la subespecie.

De acuerdo con una investigación de la Universidad de Georgia (Estados Unidos), publicada recientemente en la revista Mammal Research, los caballos se han adaptado al entorno y habitan las primeras plantas de los edificios abandonados como sitios de descanso, cría y para protegerse del clima.

El equipo investigador monitoreó con cámaras las edificaciones y capturó más de 11 mil imágenes de estos caballos. El estudio se realizó con el fin de determinar programas de conservación que permitan la supervivencia de la especie en el largo plazo debido al riesgo de endogamia.

Entre la fauna que habita la zona de exclusión de Chernobyl se cuenta el bisonte europeo, el caballo salvaje, zorros y ciervos rojos, linces, osos pardos, mapaches, jabalíes y 200 especies de aves.