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Caballos cocheros se salen de las pesebreras porque no aguantan el hambre

Foto: El Universal

Desde hace varios días, decenas de conductores y transeúntes están observando con preocupación a varios caballos en inmediaciones de la rotonda San Felipe, que llegan principalmente en horas de la mañana y se están comiendo parte de la zona verde de este llamativo lugar.

Lo peor, según los trabajadores de la zona, es que los animales salen a la vía, exponiéndose a ser atropellados o que pueden generar un accidente vehicular que lamentar, ya que atraviesan ambos sentidos de la avenida Pedro de Heredia, donde circulan los buses de Transcaribe, taxis, busetas, carros particulares y motos.

El hecho, más allá de reflejar el hambre de los cuadrúpedos, habla de la complicada situación que atraviesan no solo los caballos, sino sus dueños, quienes se ganaban el sustento diario mediante los recorridos en coche que le hacían a los turistas. La pandemia del COVID-19 los tiene pasando muchas necesidades, pues además de buscar el alimento para sus familias, también deben velar porque los animales no queden en estado de desnutrición.

“No tenemos qué darles”

Desde el gremio de cocheros afirmaron que más del 80 por ciento de los caballos han sido enviados a fincas en corregimientos y pueblos vecinos como Manzanillo del Mar, Santa Rosa, entre otros, pero hay un pequeño porcentaje que aún permanece en las pesebreras de Chambacú y Marbella.

Esos son justamente los que viven una hambruna y desafortunadamente no han contado con el amparo de manos amigas, pues como le dijeron los afectados a El Universal, “los animalistas que tanto nos criticaban, ahora no han aparecido para decir: ‘cojan, aquí tienen esta hierva o estos alimentos para darles’; no han aparecido para preguntar cómo están los caballitos”.

Fabio Arzuza, cochero que reside en este sector de Chambacú, afirmó que han tenido que irse hasta el mercado de Bazurto para conseguirles cáscaras y tusas de maíz, que no es el alimento ideal para ellos, pero es el único que tienen al alcance para ofrecerles. Incluso, anteriormente lo conseguían gratis, pero de unos días para acá les están cobrando 4 mil pesos por bulto, y cada bulto apenas es para un animal y dura solo un día.

“No tenemos para comer nosotros, mucho menos para alimentar a estos pobres animales, ya lucen desnutridos, el apoyo ha sido casi nulo. No queremos que estos caballos se vayan a morir de hambre. Una vez nos regalaron media tonelada de cebada y un camión de hierva, pero eso les duró una semana”, dijo Fabio.