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Armenia, la ciudad con mayor pobreza y desigualdad del Eje Cafetero

En Armenia la incidencia de la pobreza para 2018 fue de 22,5%, la más alta de las tres ciudades del Eje Cafetero, mientras que la pobreza monetaria, ha mostrado una tendencia al descenso que pasó de 25.1% en 2016, a 22.7% en 2017 y a 22.5 en 2018; así como de la pobreza monetaria extrema, que pasó de 5.7% en 2016 a 5.0% en 2017; sin embargo, estas cifras muestran variaciones muy bajas y siguen siendo muy superiores a las reportadas por ciudades como Manizales o Pereira.

Según la Alerta Temprana de la Defensoría del Pueblo, esta situación se presenta en mayor medida, en las Comunas 1, 2 y 3 de la capital quindiana, sectores que tienen mayor presencia de asentamientos informales, y una baja presencia institucional que expone a los habitantes de estos territorios al influjo de actores y grupos armados.

A su vez, la ciudad presenta, al igual que Pereira, incremento de la desigualdad que se refleja en la cifra del coeficiente Gini, a su vez, los datos del DANE para las tres ciudades del Eje Cafetero, señalan una mayor incidencia de la pobreza de las mujeres, frente a los hombres.

En este sentido se debe señalar, que el “índice de feminización de la pobreza” refleja el porcentaje de mujeres pobres, o bajo pobreza extrema con respecto al de hombres pobres o en extrema pobreza, y se interpreta como la cantidad de mujeres pobres por cada cien hombres pobres.

Para el periodo 2010- 2017 el índice de feminización de la pobreza de Pereira y su área metropolitana fue 134, y de pobreza extrema 145; mientras que en Armenia fue de 125 y 151 respectivamente; y en Manizales, la cifra de pobreza equivalió a 124 y de pobreza extrema a 143; valores todos muy superiores a los evidenciados en hombres.

Este hecho muestra la especial situación de desventaja social de las mujeres, y refleja el impacto de factores asociados a la inequidad de género como: el peso de la carga del cuidado -trabajo no remunerado, tradicionalmente asignado a las mujeres-el desmedido impacto de las violencias sobre esta población; la falta de oportunidades educativas, laborales, de seguridad y protección que respondan a sus necesidades, entre otros, factores que constituyen barreras para el ejercicio de sus derechos humanos.

Por su parte, Armenia que concentra el 60.3% de la población urbana del departamento del Quindío, pasó de tener una tasa de desempleo de 14.0% en 2018 a 14,4% en 2019, y a junio de 2020, el índice de la ciudad llegó a 33,5%, lo que la posiciona como una de las ciudades capitales con mayor índice de desempleo del país, con cifras muy superiores a las registradas para Manizales y Pereira.

Vale también indicar que la cifra refleja el impacto de la epidemia del COVID-19. De acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida (2017), de las cerca de 137.000 personas que a 2017 en Armenia se encontraban ocupadas, 56% lo estuvieron mediante empleo informal.

Así mismo, en 2019, ocupó el tercer lugar en las ciudades con mayor desempleo juvenil, con una incidencia del 25%, y a junio de 2020 representa el 41,3%, que la deja en el sexto puesto en esta materia.