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Alerta en Barranquilla por aumento de violencia juvenil

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La violencia juvenil en Barranquilla ha alcanzado niveles alarmantes, según advierte el concejal Antonio Bohórquez tras dos incidentes recientes que han conmocionado a la ciudad. Un menor de 14 años fue asesinado en un estadero del barrio Simón Bolívar, mientras que otros tres jóvenes resultaron heridos en un atentado en el barrio Rebolo.

Bohórquez expresó su preocupación por el creciente número de jóvenes que pierden la vida, ya sea como víctimas inocentes de balas perdidas o por falta de oportunidades sociales. El concejal cuestionó la efectividad del modelo de seguridad actual, señalando que Barranquilla, antes considerada una de las ciudades más tranquilas del país, está perdiendo este estatus a pesar de los recursos invertidos en seguridad.

El alcalde local de la zona suroriente, Cristobal Rosales, donde se ubican los barrios afectados, reconoció la gravedad de la situación. Destacó los esfuerzos en programas comunitarios de prevención, pero admitió que persiste el problema de menores de edad en establecimientos nocturnos. Rosales informó que se realizan operativos policiales para trasladar a menores encontrados en bares y estaderos después de horas inadecuadas.

Luis Trejos, docente y analista en temas de conflicto y violencia, señaló que la participación de jóvenes y niños en actos violentos, tanto como victimarios como víctimas, ha sido una problemática subvalorada que ha crecido sistemáticamente. Advirtió sobre el aumento de enfrentamientos entre grupos juveniles en barrios periféricos y la creciente victimización de este sector poblacional.

La situación ha generado un llamado urgente a las autoridades para reforzar las medidas de seguridad y ampliar las oportunidades sociales para los jóvenes. También se ha hecho un llamado a los padres de familia para que supervisen más de cerca las actividades de sus hijos y aprovechen espacios públicos seguros para compartir en familia.

Este incremento de la violencia juvenil se suma a otras preocupaciones actuales en la región, como la alerta roja por el nivel del río Magdalena y los debates sobre las tarifas de energía, evidenciando los múltiples desafíos que enfrenta Barranquilla en materia de seguridad y desarrollo social.