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Ricardo Ramos busca la corona en el festival vallenato con su acordeón melodiosa

Este año Ricardo Ramos acordeonero nacido en Tenerife Magdalena un 21 de marzo de 1982 espera ganarse la corona en la categoría profesional en el Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar, que este año llega a su versión 48. A sus 33 años de edad él espera que con este número algo cabalístico (muerte de Jesús a esa edad), desea obtener el primer premio y así resucitar después de sus cinco anteriores participaciones en la cual no obtuvo nada y ganar el tan deseado cetro de rey vallenato. Desde muy joven fue traído por su padres a Barranquilla y por ese amor que le tiene a la capital del departamento del Atlántico, ha elegido por competir por su ciudad.
Llega a una ciudad eminentemente carnavalera, que sabe mucho de toda clase de ritmos, ¿A qué se debe su inclinación por el acordeón?
Eso nace desde temprana edad cuando una día curioseando en su casa quiso tocar una acordeón y la conexión fue tal que desde muy niño no me imaginé haciendo otra cosa que tocar y cantar vallenato. Apenas llegué a Barranquilla vi que es una ciudad muy musical pero que el vallenato no era en esa época nada extraño para una capital de toda la costa atlántica. Pero yo seguí con mi línea de tocar el acordeón y ahí me quedé.
Llega el día que usted se encuentra entre que seguir siendo músico o trabajar en la carrera que estudió, ¿Por qué inclinó la balanza para el vallenato?
Yo soy egresado de la Universidad Auntónoma del Caribe, donde estudié Administración de Empresas, pero era y es tanta la pasión por este bello folclor que me incliné totalmente por la música. A mi me gusta todo lo que hago por este folclor, yo me levanto y pienso en vallenato, trabajo todo por el vallenato, vivo de el vallenato, es una pasión que tu solo sientes cuando amas algo de verdad, respiro vallenato, es lo que más me apasiona. También me inclino por las composiciones y es lo que me apasiona cien por ciento en mi vida.
A tenido la oportunidad de trabajar con grandes artistas de este folclor, ¿Se siente muy afortunado por esto?
He tenido la bendición de iniciar mi carrera musical con dos grandes maestros de la música colombiana. Tuve el honor de trabajar con el maestro Juan Piña Valderrama, quien me brindó la oportunidad de trabajar con él y agarré lo que Dios puso en mis manos y aproveché todo lo que el me enseño. Cuando me encuentro con el cantante y compositor Daniel Celedón, con el cual compartí muchos secretos de este bello folclor. Yo me siento inmensamente afortunado por iniciar con ellos dos, cosa que no le pasa a todo el mundo. Más adelante en 1991 grabo con Diogenes Jalaff, hago pareja musical con unos de los hijos de Diomedes Díaz llamado Rafael de Jesús y después con el guajiro Jorge Adel. Actualmente trabajo con el sabanalarguero Luis Fernando Luquez y acabamos de estar en la final del Festival Vallenato Francisco el Hombre de Riohacha donde nos fue muy bien.
No es tocar por tocar en un festival vallenato, no es lo mismo que en una tarima con un conjunto más completo, ¿La preparación es totalmente opuesta para estos concursos?
Más que física, es una preparación mental. Lo que se toca en los festivales es totalmente opuesto a lo que se hace en una tarima. Se requiere mucha concentración, Un error te saca de la competencia, hay que tocar casi o perfecto para que el jurado te califique bien. Aquí hay que manejar el tiempo, la cadencia vallenata, sobre todo este año por el homenaje a la dinastía López que son unas de las familias más virtuosas del vallenato. Yo busco que con mi acordeón melodiosa meterme en una final y de ganarme la corona se la traigo a Barranquilla y a Tenerife, mis dos terruños.
Por: Alexander Lewis Delgado.