Emiliana, la enemiga de ‘peluca vieja’ no se detiene y en la capital manda a secuestrar a Alejo. Boni, estando en Bogotá, sale a buscar al cachaco a su casa y no lo encuentra, ve una nota en el piso: una amenaza para su papá donde dice que si no entrega el dinero no vuelve a ver a su hermano. En el fondo de su corazón Boni guarda un cariño por los suyos, por eso se pone la capa de héroe y se arriesga por recuperar al ‘patiseco’.

En Barranquilla, Beatriz entra a la cevichería e insiste en hablar con Loli, le asegura no irse hasta no darle una justa explicación. Ella acepta el trato y la invita a pasar a la mesa, una conversación tensa entre las dos mujeres oficiales de Teófilo Martínez. La cachaca le explica que días atrás estuvo a punto de morir, la vida le dio una segunda oportunidad y preocupada por el futuro de su hijo Alejandro, decidió viajar para conocer a la familia que cuidaría de él por si algo malo le vuelve a pasar. Loli escucha detenidamente cada una de sus palabras, pero no queda convencida del todo, pues su ego como mujer sigue herido. Y aunque no quieran tener el más mínimo acercamiento, el destino las juntará para salvar la vida de sus hijos.

Doña Bárbara está decidida a poner un precedente ante Moncho y Lorna por el mal comportamiento en el edificio, para eso le pide ayuda a su sobrino Gustavo. Él acepta la propuesta y cuando los conoce en una de sus particulares reuniones, le queda imposible no contagiarse de su alegría y sabor, tanto así que termina haciendo parte de la celebración. ¡Para Moncho no hay imposibles!